Neoclasicismo y romanticismo, la gran disputa del siglo XIX
Esta sala reúne lienzos de Eugène Delacroix y Jean-Auguste-Dominique Ingres, las dos figuras que encarnan la gran división estética de la pintura francesa del siglo XIX: el neoclasicismo heredado de David, del que Ingres se consideraba continuador, frente al romanticismo del que Delacroix se convirtió en figura destacada. La rivalidad entre ambos no cristalizó en los Salones de 1824 o 1827-1828, como suele creerse, sino que se fue construyendo más lentamente a lo largo de las décadas de 1830 y 1840, hasta alcanzar su punto álgido en la Exposición Universal de 1855.
1. Ingres: «un objeto bien dibujado está siempre suficientemente bien pintado»
El retrato de Joseph-Antoine Moltedo, pintado hacia 1810, muestra a este hombre de negocios corso, director de correos de Roma bajo la administración napoleónica, ante la Vía Apia y el Coliseo: uno de los cielos tormentosos y fondos romanos que caracterizan la serie de retratos que Ingres pintó entonces para funcionarios franceses en la Roma napoleónica, un contraste romántico deliberado con la expresión serena y segura del modelo. Para Ingres, la línea era la virtud suprema de la pintura, una convicción que resumió en una frase hoy célebre, según la cual un objeto bien dibujado está siempre suficientemente bien pintado.
En la misma sala, la Cabeza de san Juan Evangelista (hacia 1818-1820) es un estudio pintado para Cristo entregando las llaves a san Pedro, retablo encargado en 1817 para la iglesia de la Trinità dei Monti, en Roma, y terminado en 1820 (hoy en el Musée Ingres de Montauban). Ingres se inspiró en un cartón de tapiz de Rafael sobre el mismo tema y preparó la obra con ocho estudios al óleo —este entre ellos— y más de setenta dibujos; el Met señala que el estudio pudo retomarse en 1841, con retoques hasta 1856.
2. Ingres y la única pareja de retratos que pintó en toda su vida
Jacques-Louis Leblanc y Madame Jacques-Louis Leblanc, pintados en 1823 poco después de que Ingres conociera a la pareja en Florencia —ella había sido dama de compañía de Elisa Baciocchi, hermana de Napoleón y gran duquesa de Toscana; él, su secretario—, forman la única pareja de retratos pendant que el pintor realizó jamás. Concebidos para colgar el uno frente al otro, ambos lienzos se unifican por el eco de las manos, las cadenas de oro y las telas ricas sobre la ropa negra; se conservan más de dos docenas de estudios preparatorios solo para el retrato de Madame Leblanc, en el museo Ingres de Montauban.
El pintor Edgar Degas vio los dos retratos por primera vez en 1854 y logró adquirirlos en 1896, un hecho que describiría como «el acontecimiento de mi vida de coleccionista»; el Metropolitan Museum los compró en la venta de su sucesión, en 1918.
3. Delacroix, el rapto de Rebeca en Ivanhoe
El rapto de Rebeca, pintado en 1846 y expuesto ese mismo año en el Salón, ilustra una escena de la novela Ivanhoe de Walter Scott, autor en el que Delacroix se inspiró a lo largo de toda su carrera: la heroína judía Rebeca, retenida en el castillo en llamas de Front-de-Bœuf, es raptada por dos esclavos sarracenos por orden del caballero cristiano Bois-Guilbert, que la desea. Las poses retorcidas y entrelazadas, el espacio comprimido que pasa bruscamente del primer plano elevado a la fortaleza al fondo, crean un efecto de drama intenso del que solo la propia Rebeca, extrañamente serena, parece librarse.
Mucho antes del Rapto, Delacroix ya había recurrido a Ivanhoe: Rebeca y el herido Ivanhoe (1823, 64,5 × 53,7 cm) es su primer intento de ilustrar un tema de Walter Scott, a quien los románticos franceses admiraban entonces tanto como a Byron y Shakespeare. El cuadro muestra a un Ivanhoe herido que se esfuerza por salir de su lecho mientras Rebeca le describe la batalla que arrecia fuera (capítulo 29); ambos están presos en el castillo de Torquilstone. El Met adquirió el cuadro en 2019.
4. Delacroix, una familia huyendo de una matanza en el Misisipi
Los Natchez, empezado en 1823 y terminado en 1835, se inspira en un pasaje de la novela Atala de Chateaubriand: huyendo de la matanza de su tribu a manos de las tropas francesas, una pareja amerindia remonta el Misisipi cuando la mujer entra en trabajo de parto. En el catálogo del Salón de 1835, el propio Delacroix describió el instante representado: el padre sosteniendo al recién nacido entre sus manos, ambos mirándolo con ternura; una piragua y dos remos sobre la orilla, una vasija decorada y un hacha de guerra clavada en la tierra completan la escena.
5. Delacroix, Ovidio desterrado entre los escitas
Ovidio entre los escitas, pintado en 1862, retoma un tema al que Delacroix regresaba desde 1835: el poeta latino Ovidio, desterrado de Roma en el año 8 a las orillas del mar Negro, es acogido con bondad por los escitas, que le ofrecen leche de yegua para beber. Esta versión retoma una composición mayor expuesta en el Salón de 1859 —hoy en la National Gallery de Londres—, de la que el crítico Charles Baudelaire escribió que «la mente se hunde en ella con un arrobo lento y goloso».
6. Delacroix, la fe puesta a prueba en un mar embravecido
Cristo dormido durante la tempestad, pintado hacia 1853, retoma un episodio evangélico al que Delacroix dedicó al menos seis versiones a lo largo de su carrera: despertado por sus discípulos, aterrorizados por la tormenta, Cristo les reprocha su falta de confianza en la Providencia antes de calmar las olas. En esta versión tardía, la barca ocupa un lugar más importante que en las versiones anteriores, cercada por un mar verde azulado iluminado por una espuma pálida y arremolinada.
En 1886, Vincent van Gogh descubrió este cuadro en París y lo elogió en una carta: describió «la barca de Cristo» pintada en azul y verde, con toques de violeta, rojo y un poco de amarillo limón para el halo —un lenguaje simbólico transmitido por el color por sí solo, más que por el tema, una lección que Van Gogh llevaría a su propia pintura.
7. Delacroix, un cesto de flores pintado en Champrosay
Cesto de flores (1848-1849, 107,3 × 142,2 cm): en septiembre de 1848 Delacroix se retiró a su casa de campo de Champrosay y emprendió una serie de cuadros de flores destinados al Salón de 1849. Amenazado por las primeras heladas, trabajó deprisa y realizó cinco lienzos; solo dos lo satisficieron lo bastante como para figurar en el Salón: este y el Cesto de flores y frutas del Philadelphia Museum of Art. Un tema muy alejado de las escenas literarias e históricas que se exponen en el resto de la sala.
Cuánto tiempo
Pasa de una pared a otra comparando directamente la pincelada: el contorno nítido de Ingres frente a los veladuras de color de Delacroix.
- Repaso sobre la rivalidad Ingres-Delacroix — 6 minutos.
- Joseph-Antoine Moltedo (Ingres) — 6 minutos.
- Jacques-Louis Leblanc (Ingres) — 5 minutos.
- Madame Leblanc (Ingres) — 6 minutos.
- El rapto de Rebeca (Delacroix) — 7 minutos.
- Los Natchez (Delacroix) — 6 minutos.
- Ovidio entre los escitas (Delacroix) — 7 minutos.
- Cristo dormido durante la tempestad (Delacroix) — 6 minutos.
- Cabeza de san Juan Evangelista (Ingres) — 5 minutos.
- Rebeca y el herido Ivanhoe (Delacroix) — 6 minutos.
- Cesto de flores (Delacroix) — 6 minutos.
Fuentes y verificación
Verificado en las fichas oficiales del Metropolitan Museum of Art (metmuseum.org) y contrastado con Wikipedia ES/EN.
- Oxford Academic — Ingres versus Delacroix (Art History)
- JSTOR Daily — Ingres vs Delacroix: An Artistic Rivalry Spills Over at a Party
- The Art Story — Eugène Delacroix
- The Art Story — Jean-Auguste-Dominique Ingres
- The Met — Joseph-Antoine Moltedo (collection record)
- The Met — Jacques-Louis Leblanc (collection record)
- The Met — Madame Jacques-Louis Leblanc (collection record)
- The Met — The Abduction of Rebecca (collection record)
- The Met — The Natchez (collection record)
- The Met — Ovid among the Scythians (collection record)
- The Met — Christ Asleep during the Tempest (collection record)
- Wikipedia EN — Christ Asleep during the Tempest
- The Met — Head of Saint John the Evangelist (collection record)
- The Met — Rebecca and the Wounded Ivanhoe (collection record)
- The Met — Basket of Flowers (collection record)
La presentación de las obras y la apertura de las salas pueden cambiar. Compruébalo en la web del Metropolitan Museum of Art de Nueva York el día de tu visita antes de seguir el recorrido.
Sigue tu visita
Metropolitan Museum of Art, Nueva York
Escucha el comentario en el museo
El recorrido te da un hilo conductor. Ante una obra, CulturAll añade el comentario de audio: fotografía el cuadro o su cartela, escucha y haz tus preguntas.